Premio "Mi ciudad colonial",Trinidad-Cuba- Premio "Casatintas 2001".Miembro del T.F.L "Onelio J.C."

viernes, 16 de noviembre de 2012

Blessings, lumière y Paz!!! Agradecido a todos!!!

 
 
 
Bendiciones y Luz a todos los que han colaborado, a todos los amigos...Gracias por hacerlo posible!!!
htpp//www.yagruma.org/p/5650002/agua-por-todas-partes.
 
 


Blessings, lumière y Paz!!!
 
Blessings and light to all those who have collaborated and still support this project!!!
 

Bénédictions et lumière à tous ceux qui ont collaboré et encore soutenir ce projet!!!

 

 

 
 

martes, 13 de noviembre de 2012

Presentación de mi libro"Agua por todas partes", en El Nostre Racò!!!

 
La noche del día 6 de Noviembre en El Nostre Racò ha sido especial, por los encuentros, los abrazos sinceros y la magia de todos los amigos... Muchas sensaciones abiertas al misterio y la magia de las palabras, en cada fragmento compartido de un "Agua por todas partes" que me deja buen sabor, estremecimientos, onda blanca tangible en todos los que estaban y los que no.
Es fácil dejarse corromper por las ausencias, el miedo a estar solos, el adiós que nos contrae y nos agota, pero también es fácil abrir los ojos y seguir con los pasitos adelante, detenernos en los pequeños detalles de la vida. Todo es posible.
Agradecido a todos, Bendiciones y Luz.
                                             
                                Eloy Enrique Valdés
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 28 de octubre de 2012

Colabora con la literatura cubana "Agua por todas partes" Eloy Enrique Valdés

 
 
                                                           Nuevo proyecto en Yagruma! El primer
libro de Eloy Enrique Valdés, "Agua por todas partes" tiene 12       cuentos y busca apoyo para impresión en Barcelona. Colabora con

Agradecido a todos por compartir y leer este enlace, de esto se trata que nos ayudemos entre todos...
                                  http://www.yagruma.org/p/565002/agua-por-todas-partes


 

 
 
 
 
 
 

lunes, 3 de septiembre de 2012

"Susurros de un nuevo libro que llega"




                         "Agua por todas partes": Nuevo libro de Eloy Enrique Valdés...Resurge como una catarsis, un anuncio de colores en una valla gigante que grita soledades, miserias, adelante, no te rindas, todo es posible, lo real maravilloso de un agua por todas partes. Verdad desnuda que me pertenece y les comparto, por eso tenemos derecho de autor.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Y llega "El Nostre Racó" fundado en 1975, espacio único en Barcelona, por su magia, buen ambiente y donde la Bohemia recorre cada rincón. Nos veremos el Martes 6 de Noviembre de 2012. Agradecido a todos por compartir el misterio y la magia de las palabras!!!
 
 

miércoles, 22 de agosto de 2012

Laia Vehí, emoción y luz



Laia, sonrisa que envuelve de repente y a tu gusto, timbre de voz mágico donde todos los rincones posibles son recorridos. Te aprieta, te sacude por dentro y sale la carcajada, el revoloteo de la luz, las palabras cercanas como el mar mediterráneo.

Laia que llegas a los cuerpos, y te acercas sencilla, descalza, sin más pretensiones que el compartir. Agradecido por verte, escuchar de cerquita cuando vuelve la emoción, los aplausos, el silencio...Moltes Gràcies Laia Vehí!!!





miércoles, 8 de agosto de 2012

"Amparo Parra, poeta cubana"



Amparo Parra, carcajada que salta de pronto y me deja contra el muro de aquella casa. Llega la presentación, el olor, la risa y empieza a declamar poesía. Palabras que salen del vientre o del alma pero que te dejan indefenso. Se crea un puente invisible si descubro manchas de sus colores en mi camisa. Continúa sosegada declamando poemas, sólo me queda implorarle que siga y es cuando llega la invocación de la Habana, nuestra isla, sus ausencias, el deseo cautivo de los que ya no están, el insomnio que transita hace meses por su piel. Vuelve la carcajada, silencios y grafitis que asaltan las paredes. Amparo Parra, muchacha a la intemperie que mira con esperanza hacia la ventana, sigue cortando los tomates y su voz meciendo los sillones. Hablamos de la vida, el amor que se va por los laberintos del camino, fórmulas para quebrantar la espera o el adiós. Quiere seguirlo como una gata extraviada por los muros de Verges, lucha por llenar sus silencios con maullidos que flotan por el agua, remueve sus cicatrices a mi lado, desnuda y sutil, aunque decide florecer con las palabras. No hay prejuicios si cualquier rincón es bueno.
Amparo Parra, mulata de canela, ron cubano y hierba buena. Está decidida, vuelve a sus orígenes y me siento feliz de estar a su lado.

 Eloy Enrique, Barcelona 06/08/2012 

Amparo Parra Cuello (Poeta y rapsoda cubana radicada en España). Nacida en Holguín en 1966. Ha publicado los títulos "Breve tratado sobre el deseo" (Colección Sur de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba; Habana junio del 2006) y "Al norte de mis muslos", publicado por YETY- UNEAC en junio del 2011. Versos de su autoría han visto la luz en las antología Adela Poética II, III y V de la editorial madrileña Ópera Prima. Ha sido jurado en varios eventos literarios y galardonada en el concurso e-poema del periódico catalán LAVANGUARDIA. Actualmente cursa estudios de Lic. en Historia del Arte, en la Universidad de Girona (España).


 


lunes, 6 de agosto de 2012

"Kantala tú, mágico lugar para crear como en casa"




Me siento a descansar en el parc industrial de Barcelona en espera del tren, el viaje es rápido hasta Verges en el sur, las luces y los colores toman la forma completa cuando llego a kantala tú. Descubro nuevos amigos, sensaciones que envuelven esta casa antigua repleta de artistas y siento que estoy como en casa.
Hoy se abren las puertas de este proyecto, donde todos los artistas están invitados:" A CREAR, A COMPARTIR, Y A NO DETENERSE EN EL CAMINO"... Retumban los nombres de Tania y Jordi por supuesto, Amparo Parra, Carmela Marie, Zuts Lee, David y tantos otros afortunados que sienten la misma necesidad, al igual que yo, de CREAR COMO EN CASA!!!





martes, 31 de julio de 2012

"El viaje de Teresa" Fragmentos...



    A Teresa le cuesta recordar con veinticinco años, y quedan las ganas de correr descalza por el patio otra vez, sentir las ráfagas de viento en la cara y cerrar los ojos con la misma certeza. La sangre abandona el piso, siente que sube por su cuerpo. A pasos se desprende de aquellas ropas, cada gota desaparece por la nuca y no entiende por qué. Observa toda la habitación destrozada, los moretones de sus muslos de un color azulado, van matizando las tonalidades de a momentos, pasan al verde, al amarillo y terminan por una piel que ya no siente suya, se vuelve ajena. Una desconocida cruzando la lanchita de Regla, no habla su idioma, no dice hola ni adiós...





sábado, 21 de julio de 2012

"SUSURROS" Fragmentos...


                                     A Wilkie...

                                                                            I                                                                    
 Las sillas plásticas en redondo de una casa antigua descompuesta por tantos arreglos, que nunca pudiera definir si era un siglo 18 ecléctico por la incertidumbre, o si el arco que divide la sala era de un 1900 lleno de mamparas y calles antiguas. Lugar de encuentro para  intelectuales que sobreviven a costa del tiempo y la palabra. Evidente que horas mas tarde, fueran haciendo su aparición las más disímiles realidades. Los observo como el retoque final de esta casa sumida en vestimentas de gala, colores sobrios, voces en voz baja para no llamar la atención. Abanicos maltrechos que denotan un cierto misterio, cuando algún cigarro se desvanecía en la distinción final de una noche prometedora de sortilegios y trampas. Me hacen un homenaje y estoy cansado de discursos, mi vida dedicada por completo a la palabra, dicen que a la poesía. No puedo distinguir diferencia alguna. Prefiero la humedad de una noche, el aroma del café o las conversaciones de repente con cualquier desconocido. Nadie se percata del misterio de los  años, pasé por todas las aguas y corrientes, caminos para llegar a  la cofradía de los privilegiados del autógrafo, de las publicaciones que estrenaron en mi rostro un color ocre renovado...
II


 ¿Si me negara a venir?, estoy cansada de aparentar gustos refinados que no resuelven mi problema en la cama. Los orgasmos son efímeros como una hojarasca, qué palabra más rara, suena vulgar. Pero si pasé el tiempo, haciendo mandados a mi maestra para caminar por las calles sin ocupación ni oficio. Adoro las novelas de amor, lo romántico. Eso es lo mío. Aunque aprendí, que en las horas de mal sueño dos hojas de un libro sin pintar, logran mejor efecto que cualquier pastilla. Es verdad que mis estudios  llegan al sexto grado, pero estas caderas hacían retener la respiración. El recital de esta noche suena aburridísimo, y un recital sin tumbadoras ni chancletas, sabe a poco. Pero aquí estoy, trataré de no dormirme, de aplaudir hasta que las manos se enrojezcan y pueda disfrutar de un descanso...

III


Firenze... Diciembre 23




Pedazo de mi alma: Mamá lo eres todo para mi, aliento y agonía, una noche estrellada... ¡Qué deseos enormes de volver a besar tu rostro antes de dormir y sentir tu voz, de secarte las lágrimas cada vez que papá comunista te hacía quedar en ridículo. Tanto te pienso mamá, tanto te he necesitado! Con el invierno, la nostalgia y la memoria hacen que las lágrimas aparezcan; cuando miro a lo gris del cielo y siento necesidad de un abrazo intenso, demasiado fuerte. Y sin embargo, no lo puedo sentir. Preocupaciones no faltan, mucho trabajo para construirme un futuro. Ya descubrí que no estoy enfermo como pensaba papá comunista, solo soy diferente. Nada mejor que esto para sentirnos vivos. 

domingo, 15 de julio de 2012

"MAIN OUVERTE"


"MANO ABIERTA"

Eloy Enrique: Nuestra isla sigue colgando de mi cuerpo como los aguaceros
que ya no están, el verde sin fin, las colas en el cine Yara, los festivales de
danza, sigue colgando y no se desprende...imágenes dispersas como el malecón de la Habana, la calzada de Jesús del Monte, las calles de piedra, la luz de los vitrales, los enamorados en la noche, los buenos días, los tejados, el café compartido, los vitrales que vuelven una y otra vez...sigue colgando!!!
Margó Reina de Groenlandia: y cuando te habitúes a su peso, y te entretienes, son solo segundos, viene la marea y te inunda, te ahoga, y otra vez el brazo que busca la tierra.

Tania María Cabrera Perez: y sigue colgada de todas las esquinas posibles del alma , sigue alimentándose de la sabia de esos años y de los años que fueron y de los que están por venir...


"Main Ouverte"
Eloy Enrique : Notre île est toujours suspendue à mon corps comme une fin d’averse, comme la verdure sans fin, comme les files d’attente au cinéma Yara, les festivals de dance, elle est toujours suspendue et ne lâche pas prise…des images dispersées comme sur le bord de mer de La Havane, sur la chaussée de Jesús del Monte, les rues pavées, la lumière sur les fenêtres, les amoureux dans la nuit, les bonjours, les toits, le café partagé, les vitraux qui reviennent encore et encore…elle est toujours suspendue!!!
Margó Reina de Groenlandia: et quand tu t’habitues à son poids, y tu es distrait, ce ne sont que des secondes, la marée arrive et elle t’inonde, elle te noie, et encore le bras qui cherche la terre.
Tania María Cabrera Perez: Et elle est toujours suspendue à tous les coins de l’âme, elle se nourrit encore de la sève de cette année, des années passées et de celles à venir…










viernes, 13 de julio de 2012

“Naturalesa morta amb tauler de dibuix, seient de fusta i una tanca de fons”




                                                                  Rogelio desconeixia totalment què tenia, ni a on al portaven. Sempre pensà que arribat el moment en el qual no val la pena seguir endavant i ja no pots valer-te per tu mateix, que alguna cosa t’anuncia l’hora d’oblidar tota resistència.- "Com es que sóc aquí?", es pregunta Rogelio-" Per què aquest fred a l’estómac?".
Rogelio sap que recordar ara mateix se li fa una muntanya, ara mateix més que res necessitava deixar escrit algun paper als seus amics, o perdre’s en la buidor dels carrers. Tenia por, por de deixar de ser ell mateix. Les llàgrimes cauen pel rostre pàl·lid de Rogelio, el temor és enorme i es dobleguen les cames fins a impedir-li qualsevol moviment.
Necessita cridar a aquests desconeguts que el fiquen a empentes dins d’una ambulància, a veure si algú el reconeixia, per això prem amb força la seva motxilla. Ara ja no pot tornar a casa, i ha de tancar els ulls. Potser no és real, però l’estómac segueix fent mal quan escolta el so de la ambulància, i això li fa retornar a d’altres temps.
Recorda de nen els seus trucs eloqüents, quan es vestia d’amagat a l’orfenat, quan s’embolicava amb la mosquitera i la transformava de sobte en un vestit de núvia. Quan la tovallola descansava sobre el seu cap, com una llarga cabellera i es donà compte que no hi havia marxa enrere.
Recorda també una foto destruïda pel temps que passa i no perdona, uns pares desconeguts en la memòria de tants anys. No li brindaren una carícia o un cop almenys, a partir d’aleshores guarda el seient de fusta. Li havien dit a l’orfenat, que pertanyia a la seva mare i que quan marxés d’una vegada per totes d’allà, que carregués amb totes les seves pertinences.
Era només un nen i res li importà si els altres van ser implacables davant el seu plor de por, que no fou la por que fallessin els somnis i acabés rebent un càstig. Més aviat era la por enorme que li entrava al cos, quan no reconeixia aquells rostres groguencs dels seus pares barrejats en el paper.
Rogelio saluda una noia que està mirant fixament les seves mans, no diu res.- "Hola, li diu". Ella segueix sense respondre absolutament res. -" Podries ajudar-me?", li torna a repetir. No respon res, mira cap a l’estranya tanca del Sanatori que s’interposa a la carretera, i surt corrent apressadament sense mirar enrere. Rogelio sap que ella deu sentir el mateix dolor que ell, com un d’aquells matins en què no pots aguantar la casa, ni les pròpies parets. És absurd, però ja no és temps de pensar massa. Rogelio més aviat vol entendre una única raó per quedar-se allà.
Li succeeix el mateix d’aquell dia quan va voler jugar amb el veí i res. Una taronja sobre el seu cap. Va provar de travessar-la amb una fletxa de ferro oxidat a pocs metres de distància. L’altre no s’hi va negar, perquè li agradava tocar-li les cames, les natges, quasi tot.
Rogelio deixà anar la fletxa amb tota la fe del moment, quan el va veure ensagnat i va saber que ningú és infal·lible, ni el mateix Papa, ni la terra. Ara només recorda la taronja al terra, la sang a les seves mans i la fotuda curiositat d’haver fallat. Allà quedaren les creences que ningú va saber explicar-li.
Vol entendre, per què està lluny de tot. Fins i tot del soroll de la carretera que passa pel davant. On molts tanquen els ulls en passar, o creuen els dits per no sentir-se atrapats pel terrible malefici de la Sida.- "Aquesta serà la teva cabana"- sona la veu del director, però Rogelio no entén el seu riure entretallat  -"Aquest serà el teu company d’habitació", diu. Però Rogelio està com a paralitzat a la porta, l’altre noi li ajuda amb la motxilla. Una mà a l’espatlla, silenci, el mateix silenci.
És impossible reconèixer aquestes parets que no s’assemblen a les seves. Els falten les taques d’humitat, les teranyines al sostre, els llibres escampats per tot arreu. En aquesta ciutat de la Havana només hi ha un lloc per salvar-lo, i és la terrassa de la seva antiga habitació. Oberta a la teulada rogenca, a la llum del matí que li ajuda a oblidar tota possible preocupació. On dedicava molt del seu temps a regar plantes fins i tot aquella rosa groga plàstica, que Wilkie li regalà en un del seus aniversaris de novembre, semblava tan natural. Quan marxi, trobarà a faltar aquest lloc. Tothom se’n va alguna vegada, i no pensa en res o quasi pensa…- "No passa res Rogelio, tot és mentida. Ja veuràs quan obris els ulls". I els obre, i es troba de nou com a perdut, amb el mateix dolor a l’estómac. Segueix passant el temps, i Rogelio mira detingudament cap a la tanca, perquè la vista fregui amb diminuts insectes que no tenen explicació. I aleshores es pregunta:- "Què ha passat amb les papallones". L’altre noi s’asseu al seu costat …- "No tinguis por", li diu. Llavors Rogelio es calma una mica, deixa de plorar i reconeix el rostre d’aquell noi. Vivia a prop de casa seva, a ell també se’l van emportar una vegada, i a ningú li importà, ni a ell mateix. El va conèixer en el museu de Belles Arts, envoltat d’immenses galeries i objectes que penjaven del sostre, de la manera més inesperada. Escolta crits i travessa el pati. Davant seu, pots de pintura per tot arreu. Negres despullats amb Mendive, envoltats en diferents colors i xiulets, elements irreals, com a alguna cosa que no acaba d’arribar a les seves mans. Ni ell mateix ho entén, però sí que hi ha alguna cosa que l’identifica. En el fons així és la seva manera de veure la vida i els anys, per això guarda a la seva motxilla el tauler de dibuix que algú li regalà un cop. Mai no se’n separa com si fos un talismà. Ho va tenir clar des de ben aviat, ser gai a Cuba, era una opció descabellada. Que li marcaria la vida per sempre, però l’elecció al final de tot raonament el portava al seu propi jo.
No va tenir respostes, per què al cap d’uns mesos, aquell altre noi havia de morir i deixar-lo sol com un càstig a pagar? Allà al Sanatori, es confabulava perquè et sentissis com un indigent. Sida, gai i merda, era el mateix.
Fou un matí d’agost que bé ho recorda. Ningú el volia tocar, aquell tipus de mort fa por i aleshores Rogelio va tenir por de morir d’aquella manera, de sobte, d’un dia per un altre com ho va fer ell. Un noi tranquil, que en ser diagnosticat la seva família es desentengué de la seva persona. Un noi oblidat pels seus amics, que perdia pes constantment clamant pels seus, un noi davant del mirall del bany. Sentint que la seva vida, més que res el seu cos, s’anava desgastant amb milers d’infeccions oportunistes, i res no podia fer per impedir-ho. No hi havia medicaments, no hi havia ni tan sols afecte i era massa trist.
Rogelio no aclaria gaire les coses, però intuïa que alguna cosa no anava bé pel cap d’aquell noi. Perquè moltes vegades s’adormia al menjador de la cabanya, amb un cigarret encès fins a cremar les estovalles, moltes vegades es cagava dins de l’armari, es dormia damunt de la taula i a la matinada treia el televisor al jardí, i les butaques, els testos, els calders, tots els llibres de Rogelio. Fins a deixar la sala sense res, només les pròpies parets de blanc, amb el seu títol d’infermer, la foto borrosa de la seva àvia.
I què dir ara mateix d’aquelles mans que ja no estrenyen ni imploren, no subjecten ni colpegen, ni tremolen. Que de sobte no són més que això, tot un paisatge infinit que existeix darrere la tanca, al qual ningú pot arribar, i ni molt menys retenir.
Passen els mesos i Rogelio segueix clamant la seva llibertat.-"Si no arregles això una mica, creiem que serà pitjor"- diuen –"és senyal que no t’adaptes bé en aquest lloc i creu-me…mai no podràs sortir d’aquí".
Rogelio sabia què era nedar a contracorrent, el poc que va poder raonar. Va seguir-los el joc, fer-los entendre el que ells volien veure i sentir. Es deixà humiliar públicament una i altra vegada, sembrà uns rosals al jardí, penjà unes cortines a les finestres d’alumini. Somrigué a dreta i a esquerra, era una qüestió de resistència. Al matí començà a treballar amb el clínic del Sanatori, l’ajudava a traduir manuscrits sencers en anglès. Parlaven de malalties que desconeixia, però això poc importava ja, seguia somrient.-"Et falta poc per ser de confiança"- era la veu del director, afegeix després d’una pausa-"al desembre s’atorgaran alguns ambulatoris, i estàs proposat entre ells".
Rogelio recorda que ambulatori significa llibertat, recuperar la seva vida d’una vegada per totes, fa temps que no li fa mal l’estómac, ja quasi s’acaba l’any. Tot i que ningú l’espera fora de la tanca, cap a allà va. Aquest comiat fa que somrigui tristament, el que passi després és un misteri. No tanca els ulls per espolsar-se la pols de les sabates. Camina unes passes fora de la tanca, no mira enrere.





miércoles, 11 de julio de 2012

" Despertar de otro modo" Fragmentos




            Aquel hombre de pelo blanco logró enseñarle tantas cosas a  Sofía, que ella sintió por él un aprecio infinito. Los demás no entienden que el equilibrio de una cámara o una simple toma puede llevar algo de profundidad, de sentimientos insospechados. Quiso salir de su pueblo, lanzarse a sus manos sin que nada importara de las palabras ajenas, de inmediato.
Poco a poco Sofía baja la mirada según el caso, abre los labios con ganas, contempla el flash de la cámara fotográfica en silencio. Tuvo que olvidar su madre consumida en el alcohol para escapar de casa hace un año, firme con tan solo dieciocho años llegó a la ciudad. Si se detiene en este momento aún valdría la pena. Es difícil encontrar consuelo entre la vida y la muerte, precisamente ahora que  estaba en el suelo semidesnuda. Rompiendo las sábanas rojas con los pies. Encima aquel señor de pelo blanco, húmedo con la cámara en mano, dejando un rastro tras de sí en cada toma. Una primera foto, la segunda y la tercera. Su cuerpo detenido y él delante quién sabe donde, describiéndolo todo.
Ocasionalmente Sofía siguió en la búsqueda de otros cuerpos. Otros acentos en sus piernas, en el pánico constante de quedar embarazada sin esperarlo, de quedar como al principio con el mismo dolor porque  de nada vale si no hay un simple beso al final, un chocar de hombros. No quiso cometer los terribles errores de su  madre, sus relaciones fueron una agonía constante. El ir y venir de la cocina al piso por cada golpe, algo habitual que Sofía de niña hubiera desecho si pudiera con los ojos asombrados, por el miedo de llegar así al final de sus días, valió la pena escapar.
Es tan sencillo cerrar los ojos, olvidar todo remordimiento que imposibilite seguir bajo la ducha horas enteras como siguiendo un orden determinado de que hay un vacío, nada que no le permita caminar donde caminó. Volviendo a experimentar el mismo vacío si nadie se quedaba con ella a su lado, ni aquel señor de pelo blanco que le enseñó toda trampa para avanzar, salir de repente en cualquier portada de revista, girar una y otra vez por otros cuerpos, otras fotos. En eso consistía la historia...

domingo, 8 de julio de 2012

"Still-Life with Drawing-Board, Wooden Bench and Background Fence"




Rogelio didn’t really know what was the matter with him or where he was being led. He had always thought that when the moment came when it wasn’t worth going on and you can’t take care of yourself that something tells you the time has come to give up resisting.
How is it I’m here? Why this cold in my stomach? He feels watched and foresees something going wrong. Tears come, but the fear is huge and his knees buckle and stop him running. Rogelio needs to shout his name to those strangers, to see if anyone recognises him, so he hugs his rucksack tightly. Now he can’t go home and he has to shut his eyes. Maybe it isn’t real, but his stomach hurts and that makes him turn back. Rogelio remembers his eloquent tricks with words as a child that worked and made him hear applause and frights. One photo, wrecked by time which goes by and does not forgive, parents unknown in the memory of so many years. They didn’t even offer him a simple caress or a blow; from then on, he keeps the wooden bench. He’s not sure if it belonged to his mother, but he was only a child and it didn’t matter at all if the others were relentless with his fearful crying. Which wasn’t fear for his dreams failing and he’d end up being punished, but rather the enormous fear of not recognising those yellowing faces mixed on the paper. Rogelio says hello to a girl staring at her hands; she says nothing. “Hi,” he says, “can you help me?” She doesn’t answer anything, just looks at the fence intruding on the road and runs off without looking back. I think she feels the same pain as he does, like one of those mornings when you can’t stand the house or the walls. It’s silly, but there’s no more time to think too much.  Actually, he’d like to think of a single reason to stay there; it’s the same as that day when he wanted to play with the neighbour and there was no way. An orange to his head. He tried to pierce it with a rusty iron arrow a few metres away.  The other one didn’t refuse, because he liked to touch his legs, his belly button, almost everything. He let him go with all the good will of the moment when he saw him bleeding and knew that nobody is infallible, not the Pope himself, not even the Earth. Now he only remembers the orange on the ground, the blood on his hands and the fucking curiosity of having missed. That’s where the belief  ended up, and nobody was able to explain it. Rogelio wants to understand if he’s far from everything, even from the noise of the road that passes in front. Where many close their eyes when they pass or cross their fingers so as not to be caught by the Aids. “This will be your cabin,” sounds the voice, but he doesn’t understand the gasping laughter, “this will be your room-mate,” it says. And Rogelio’s paralysed at the door; the other boy helps him with his rucksack. A hand on his shoulder, silence –the same silence. It’s impossible to recognise these walls which are not like his. They don’t have the damp stains, the cobwebs on the ceiling, the books. In this city there’s only one place to save him. The balcony of his room, open to the rooftops, to the morning light where he forgets his worries. Where he had to take a lot of time to water plants. Even that plastic yellow rose given him once seemed so natural. Flowering in every season of the year. When he leaves, he’ll miss this place. Everybody goes sometime, and nobody thinks or almost thinks “nothing happens, everything is a lie, you’ll see when you open your eyes” and he opens them and finds himself lost again, with the same pain in his stomach as that night when he felt the rub of other hands on his trousers.  The film became somewhat confused; he wanted to run away. It’s incredible to have somebody so close, almost on top, and not see his face. That’s why he understood the feelings of a person who loses his sight. Lights flashed shapes, his leg trembling on the floor. He felt his zipper opening slowly and found out everything was simple, almost without words. To enter other worlds with strange voices, the fear of crashing from one branch to another, of what others would definitely think of him or of that other stranger… Time goes on and on and Rogelio has to stare at the fence, to let his sight graze the tiny insects which cannot be explained. The boy sits next to him “don’t be afraid,” he says. Then Rogelio calms down and recognises his face. He lived near home; he was also taken away once, and nobody cared, not even himself. He met him at the Beaux-arts museum, surrounded by enormous galleries and hanging objects, in front of shapes extremely disfigured by the extreme poverty of the fields. He hears screams and crosses the courtyard. Naked Blacks with Mendive, wrapped in colours and whistles. It’s the new post-modern, Rogelio himself doesn’t understand; colours melt to reflect the harmony of the lines and not the opposite. He doesn’t understand, but he does identify it; that’s why he keeps in his rucksack the drawing board somebody gave him once. He never leaves it, as if it were a charm of light and shadow, the same as today, when he’s alone. It was an August morning he remembers very well. Nobody wanted to touch him, death is frightening and then Rogelio was afraid of dying like that, suddenly, from one day to the next like him. Who had no family or friends, but who really helped him a lot. Even though he burned tablecloths with his cigarettes, even though he shitted in the closet, slept on the table and took the TV at dawn for the garden and the seats, the flower pots, the heaters. Left the living room without a thing. Just the same white walls with his nursing diploma, the blurred photo of his grandmother. What can he say now about those hands which no longer grip or beg, don’t hold or hit, don’t tremble. Which are suddenly no more than that. A whole infinite landscape, looking behind the fence, useless to retain him. Months go by and he hangs nothing on the walls. “If you don’t fix it up to your taste, it’ll be worse,” they say, “it’s a sign that you haven’t adapted and you’ll never get out of here.” Then Rogelio plants some rose bushes in the garden, hangs some curtains at the aluminium windows, smiles right and left. Mornings, he translates manuscripts in English; they talk about illnesses he doesn’t know, keeps on smiling. “There’s not much to go till you’re considered reliable,” the Director’s voice, “in December they’ll allot some clinics and you’re proposed for some.” The clinic means freedom, recovering his life, already. It’s been some time since his stomach not hurt, now it’s year’s end. Even though nobody expects him beyond the fence, he goes towards it anyway. This goodbye makes him Rogelio smile sadly; whatever happens next is a mystery. He doesn’t close his eyes to shake the dust from his shoes. Rogelio walks a few steps away from the fence, and doesn’t look back.


" Naturaleza muerta con tablilla de dibujar, asiento de madera y una cerca de fondo" fragmentos...





                                              Rogelio no supo qué tenía cuando lo llamaron del hospital ni a dónde lo llevaban ahora. Siempre  pensó  que llegado el momento donde no vale la pena seguir adelante y no puedes valerte por ti mismo, que algo anuncia la hora de olvidar toda resistencia.-"¿Cómo estoy aquí?", -"¿Por qué este frío en el estómago?". Se encuentra observado, presiente que algo anda mal.
El temor es enorme y se doblan las piernas hasta impedirle cualquier movimiento, aprieta con fuerza su mochila. Ahora no puede volver a casa en el Vedado y hay que cerrar los ojos. A lo mejor no es real, pero el estómago sigue doliendo y eso le hace regresar atrás. Rogelio recuerda de niño sus trucos elocuentes con palabras que sirvieron para escuchar aplausos y espantos. Una foto derruida por el tiempo que pasa y no perdona, unos padres desconocidos en la memoria. Los mismos que no le brindaron una simple caricia o un golpe siquiera, a partir de entonces guarda el asiento de madera. No está seguro que haya pertenecido a su madre, pero era sólo un niño y nada importó si los demás fueron implacables ante su llanto de miedo, le gusta el olor de la caoba, se siente protegido...

martes, 3 de julio de 2012

" El Abrigo del mar" Fragmentos...



                                               El convento de San Rafael reflejaba un dolor insoportable pero allí se encontró otra vez. Reconociendo esquinas desfiguradas con el sol de cada mañana. Una humedad perenne que nunca comprendió, el hermano Manuel acaba de morir. Tiempo de despedidas, de olvidar tantas horas, meses y años donde no volvió a ser el de antes.
Mario tenía sólo 21 años, la risa reflejada en los ojos y las manos abiertas al misterio de la fe. Lo de ayudar a la gente se le daba bien, sonreía a las vecinas del frente que siempre sentadas en la acera, escogían el arroz, y comentaban todos los detalles posibles de la vida del barrio. Saludaba al borracho de la esquina, hasta abrazaba sin reparos a Tiznito, una viuda que cocinaba con carbón y leña del río. No podía con los carnavales, las telenovelas, y las borracheras de cada domingo, en realidad Mario no tenía amigos ni caricias de otros cuerpos. Siempre sonriente porque madre católica y devota le enseñó a poblarse de lo pequeño.
De ahí la idea para refugiarse con los hermanos de San Juan de Dios. Mario observa atentamente a una psicóloga que estuvo acorralándolo con preguntas que ni ella misma entendía. Pero salió al final con un resultado de inteligencia equilibrada y clara vocación religiosa.
El hermano Manuel superior de la casa, no lo creyó así. Pero conversó con Mario largas horas, de él dependía su entrada al convento y quiso ayudarlo porque le recordó un tiempo en que solo se llamaba Manuel, viajó a otros lugares, hizo trampas, y estaba en paz. El hermano Manuel ni siquiera creía en Dios eterno. Levantarse a las cinco de la mañana para rezar el rosario, fue una de las tantas rutinas de cada día. Estar arrodillado frente al altar olvidando sus pies adormecidos, las ganas de un simple beso. Por eso se revolcaba de vez en cuando con la cocinera, debía tener un escape y a ella no le importaba mucho que él la cogiera con furia, sin mirarle a los ojos, sin poder dar un grito y con ropa además...

viernes, 29 de junio de 2012

"Orfandad común" Fragmentos...




Callejuelas confundidas en cada uno de los ausentes; así lo proclamé al permanecer sentado en aquel patio. La atención fija en las nubes, en la copa de vino que alguien me volvió a llenar; parece que tengo mucha suerte, sigo viviendo.
El  mundo da vueltas y cambia, en pocos años no habrá hombres y mujeres, solo personas. Parece genial. Costó mucho trabajo entenderlo. Tuvo que llegar la pequeña L y su comitiva de antaño, los mismos que hicieron del patio una zona neutra con espacio para sembrar las añoradas rosas amarillas, o aquellos girasoles como brújulas. No ponían resistencia en regar los canteros que fueron poblados por cada uno, de repente y a su gusto. El refugio que nadie vislumbraba, donde se confabularon las fechas, los cuerpos y abuela de mi corazón, que hacía infusiones de tila, manzanilla o lo que encontrara a su paso. Cuando todo tenía su sabor, y por supuesto su historia...
 

jueves, 28 de junio de 2012

"La espera" Fragmentos...

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                                                           Nunca imaginó que el paso del tiempo, fuera a reducirlo groseramente como una hoja seca de las que hay a montones por la avenida. Es extraño, pero todavía Marcos no se acostumbra a ver sus pupilas negras desde las sombras; desde un espejo que no le miente y le hace recordar que la enfermedad sin misericordia lo lleva de la mano hacia el polvo, porque sólo tiene 25 años y no hay nada que hacer.
 Abre sus manos cada mañana y susurra a las paredes palabras de aliento que tienten a seguir; pero es triste contemplar su mirada, incluso en aquel recinto repleto de libros y discos trovadorescos que se pierden por los rincones más posibles. Marcos, día tras día se debate entre el pesar más azul y la desesperación más tenue, aunque la vida continúa. Ya no importan las frases escritas en las paredes, ni los cuadros de Ponce o Fabelo; tampoco la dedicatoria de Alicia, que aún mantiene una rosa amarilla en el borde de la roída madera. Era tiempo pasado o perdido en una memoria sin fin, sin puerto...
Cada mañana indaga nuevos detalles sobre esta enfermedad, pregunta a desconocidos y no hay respuestas.-" Marcos, ¿dónde andas?", se repite infinidad de veces. -"La vida se me va conformando por una gran ausencia y no quiero".  Lo escuché cada mañana, cuando tenía que limpiar las habitaciones del hospital, sentía su miedo. Al parecer está a punto de quebrarse cuando siento pasar las horas, cuando siento que la soledad ya no puede desplazarse de aquella habitación blanca, donde su madre narró infinidades de leyendas que resuenan aún por las paredes. Hace tiempo que no viene a visitarle, no lo entiendo, pero la vida me ha enseñado que no hay que condenar sin escuchar la realidad de todas las partes. Marcos nunca entendió  por qué le tuvo que pasar a él, y frente a esto yo no tuve respuestas. Observo una foto descolorida de Marcos, en la que aparecía de pequeño con una sonrisa borrosa, no por el tiempo pasado; sino por la falta de dientes y las ganas de reír, por supuesto.
Al tiempo regresaría a mi hogar, a mis costumbres familiares; pero claro nada volvería a ser como antes, años perdidos en laberintos inconclusos, nuestra isla de Cuba seguía de un verde insospechado. Con sus mismas callejuelas de piedras, sus antiguas casas coloniales, sus tejados; pero algo diferenciaba. Marcos se veía en el espejo como un hombre maduro a pesar de ser tan joven, una contradicción, y el hecho de abandono no radicaba en el perdón de las cosas. Su madre de repente fue un ser desconocido y nada pudo hacer.
Ahora pasan los días, sumergiéndole en calores intensos por la fiebre, delirando el aroma de las hierbas amargas. Perdiendo lo que pudiera florecer o recordar. Mientras los gestos a la intemperie, conmovían el rostro más duro sin lograr detener lágrimas en la tarde. La que se inclinaba al tedio y al cansancio de horas sostenidas en pie, al acecho de síntomas que no acaban, no llegan al silencio...

martes, 26 de junio de 2012

"Blanco silencio que cae nuevamente" Fragmentos...




     
                                        A esta altura de las cosas y los años, Judith se atreve a compartir con él las palabras que nunca dijo o no tuvo tiempo de expresar. Escribe en el mismo mes de Noviembre cuando lo conoció, y de ahí parte el triunfo, los demás no pueden entender. Ni tan siquiera llegar a un razonamiento lógico que les brinde una pista para desandar donde quedaron las huellas. Días misteriosos, meses en que todo el mundo andaba por la pendiente con muchas ganas de llorar o escaparse con balsas que no llegarían a la vuelta de la esquina.
Ella le conoció una tarde, tuvo tiempo para enajenarlo con sus manías y de verdad necesitó a fondo un abrazo profundo, aquella caricia que los confundiera en una sola muerte. Le mostró los libros más queridos, la música de cada ocasión en que la tristeza se vuelve como un arma secreta para rendirlo. El rincón de las plantas, la esquina del pequeño bar, trampas abiertas para que no la dejara sola.
Hoy con las fronteras interminables de la nevada, suelta sus ganas, necesita volverlo a sentir. Aunque solo fuera por esta vez, en que no puede escapar del apartamento sino tiene papeles y las ventanas de cristal la envuelven como una manta. Tanto frío, no vale la chimenea ni el ron encima de la alfombra. La tenue luz de la sala, realza aquellos cuadros que no pudo abandonar a la suerte de otras manos cuando se marchó de la isla. Se siente sola, desvanecida si nadie la aprieta el cuerpo, aplastada por el espacio de la casa, por cada objeto inanimado. La madera cede al fuego lento, le recuerda aquella noche de artificios cuando las lágrimas asediaron su cara y ya el año terminaba para acercarse al momento de decir basta, sin tener una relación amorosa, soledad firme como la estaca que no hay más`ná...







miércoles, 20 de junio de 2012

"Dilema del agua por todas partes" Fragmentos...

                                                                     
                                                                        I
Ella observa el cielo con desesperación, no solo porque acabe de caer alguna estrella, sino por el frío de la noche, que le agrietará la piel si se descuida: "Imagino que soy monotemática con la cuestión del deseo por cumplir, ya me duele esta posición y nada, todavía nada..."
Quiere recordar, es una manera de encontrarse al menos. Por eso no se resiste para volver allí, escucha las viejas canciones, divaga entre el pasado y lo incierto del futuro.
Serían las cinco, el calor golpea las paredes y todo su cuerpo que interroga frente al espejo. Detiene sus manos en el aire para balancearse con los ojos cerrados. Roza la piel por la cintura, necesita la lluvia. De las piernas brota un raro olor. Empieza despacio por evocar los miércoles en que lo encontraba como un desalojo de la memoria, perdido en lo infinito de los razonamientos. Y es que nunca comprendió porqué él se enredaba tanto...


                                                  II

Ella parecía luchar siempre contra el verde de la isla, añoraba un simple otoño. A su mente llega la avenida que recorrió tantas veces. Ahora no existe, hicieron un supermercado. En realidad nunca quiso volver, muchas lágrimas, demasiado para su gusto. Esos árboles fueron parte de su vida, en todo lugar el jodido verde; allí las hojas cambiaban de color, hasta caían en la época de lluvia y de ciclones cuando caminaba despacio, con aquella tristeza y el agua interminable por los huesos.
No sabe si echarle de menos o alegrarse porque no está. Al final uno se acostumbra a cualquier cosa. Abre la ventana para que entre la lluvia, ya es casi la hora, él siempre llega después de la cinco y empieza el mismo ritual, solo que ahora regresa con otra mujer y una cámara de vídeo. Estaba cansado por la misma rutina de todas las semanas...

                                                       III
Está en los límites, no sabe cómo reaccionar. Ya le duele todo el cuerpo. "¿Qué pasa? Te preocupas por tan poca cosa", dice alguien que no recuerda.
"¿Qué pasa?", se pregunta. Y la respuesta recae en la insistencia de la memoria, el tiempo ha pasado pero no acaba de adaptarse al cambio. No es fácil seguir reflejando en el mismo cuarto diversas imágenes en un espejo que no le pertenece.
Rebusca alguna forma en aquellas paredes apuntaladas de humedad y silencio. Un silencio cortado por la música, por los acordes del piano vecino de aquel de aquel señor triste, gordo, y ajeno a la quietud. Por quebrantamientos en el tejado de los gatos, por toda esa locura que añora y aborrece. Aunque fue la única en llenarse de valor para esperar el momento preciso...

                                                
                                                  IV

De qué vale tanta memoria, si siente un silbido lejano. Los días acentúan su ausencia como una pequeña mancha en la pared. Ya está cansada de salvaguardar su memoria. Es imposible reconocer que nada espera ya...